Futuros presentes pasados, que errabuendéan por ahí.

No quiero saber su nombre

Congoja iba corriendo rápidamente por las soleadas y sofocantes calles céntricas, lloraba, se dirigía a tomar el autobús todo estaba lleno de basura y había desperdicios en las cunetas, el olor era acido y repugnante, con cucarachas muertas patas arriba y gente gritando por todas partes , con el humo impregnándose en la piel, con niños tirados, abandonados y sucios oliendo pega, comiendo desperdicios, y mujeres recogiendo basura, hombres con cara de perversión , prostitutas infantes camufladas en las paredes llenas de grafitis y orina, y al otro lado de la calle con pies descalzos venia una mujer desnuda envuelta en una bolsa plástica negra sucia, con el cabello despeinado podrido vomitado y con la mirada vacía y perdida en el recuerdo incognito .

¡Que cuadro!, pensó. Hay tanto color feo, hay tanto sentimiento de miseria, acides, dolor y soledad que eh olvidado por que corría y lloraba a moco tendido escapando de heridas que hoy no significan nada.



No hay comentarios:

Φ

Cosas Viejas