Futuros presentes pasados, que errabuendéan por ahí.
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Buenas noches.

Quisiera gritar te amo y hacer el amor.

Mi hija es bonita y yo tengo cuello.

Hablando con una de las super heroínas de mi vida, mi fiel amiga cibernética con la que comparto platicas triviales sobre hombres/mujeres, con la que disfruto de videos absurdos/lindos y entre esas mierdas que hablamos casi a diario, a pesar de la distancia; hoy nos pusimos serias y comenzamos a hablar de los empleos. Por mi parte soy una enana de veinte mantenida por sus familiares con derecho a que la consideren de quince años, y le pregunten con tonito feo “a dónde vas, tan campante”; ella es igual solo que no tiene enanismo, pero estamos conscientes que es de lo peor ser casi una adulta (aceptarlo) y seguir entre estando y no estando en el seno familiar, los pros y contras vienen y van, la mayoría ya los conocemos, libertad y todo eso que ansiamos desde que salimos de la placenta como decir: “me voy por dos semanas a mar de plata no me esperen”. Sin embargo creo que al tener trabajo sucede lo contrario, más estrés, más responsabilidad, más gasto, disciplina, tiempo, en fin, factores que hacen que nuestra vida se deteriore más día a día, pero todos debemos hacerlo algún día; comenzando por un trabajo más o menos relacionado o nó a lo que queremos para un luego irse nadando hasta el flotador que “nos mantendrá vivos”.

Creo que escribí mucho, en realidad el asunto o reclamo (como si el internet y las personas que leen esto podrían ser dios y hacer algo al respecto) era hablar de los empleos mal dados, las cosas que hacen que un país no funcione bien, porque simplemente las personas a las que contratan no están capacitadas o no tienen las cualidades específicas que se necesitan en la plaza, ni siquiera es su fuerte, entonces vengo y grito! Hijos de su gran puta, cuándo se van a poner a pensar con esa masa grisácea que tienen arriba y no aceptaran el bajo viejo chantaje “amistoso” de favores como: Mi hija está estudiando comunicaciones, es bien bonita, métala a su programa/radio/televisora. (Claro no estoy hablando que ese son todos los casos, hay personas que van al casting de tres mil individuos y luego cuando están entre los cinco se ven por metrocentro con el productor para decidir en que motel de mala muerte cojen; no en serio hay un porcentaje bajo de personas que tienen un trabajo que se merecen porque son inteligentes, cultas, triunfadoras, y sus padres de buenas familias tienen conectes… ya, bueno si debe haber algún caso enteramente pulcro sin tratos sucios) Pero por qué hacen eso, Por qué hay mujeres que no pueden pronunciar Parangaricutirimícuaro (ni una vez) y sin embargo las escuchamos en radio, o esos hombres que no saben Inglés y con tal descaro pronuncian como si los nombres propios ingleses podrían decirse en un tipo de español rebuscado, (a veces ni hablan bien el español) y están en televisión en vivo, parece tan fácil estar ahí, porque ves claramente que no hay cerebro entre esas extensiones, pero es tan difícil sobretodo porque quieren que seas gringa y tengas un buen culo. Yo quisiera por ejemplo escuchar un programa de radio con contemporáneos hablando sobre la música y sus mas buenos géneros, propuestas que hay,  todo eso que nos interesa, sé que a veces es mucha mierda (lo veo a diario en tuitah), pero es lo que mantiene vivos a los jóvenes, eventos, estilos, hablando sobre realidades, sin pelos en la lengua, denunciando servicios al cliente de marcas que no me importa si son reconocidas porque tengo libre expresión! siendo nosotros mismos, entrevistando gente común y corriente, mostrando la realidad, sin nada de implantes de busto o cupones para irme a cortar el cabello a equis salón que al final me terminaran sacando dinero para un tratamiento; quiero cosas simples y cosas locas, no que un viejo cuadrado de 53 años que venga y me diga que decir al aire tras un audífono, como creándonos un personaje inexistente, ay,  pero está bien porque aparte soy un poco “nerviosita” y no sé qué decir en público deme la pauta por favor. Tres, dos, uno.. …. “Hola ahora estamos con nuestro querido Ezequiel Zanahoria, él nos trae su nuevo disco de reggaetón casero, estamos escuchando el primer tracs, y… Zanahoria  me está pidiendo que baile, bailo? Bailo señor productor? Bailo?  Esto es en vivo "señoras y señores" y le estoy preguntando a nuestro querido produuu si... ahh sí, sí, me pongo a bailar.

Gloomy Sunday.



Ahora es domingo, es un domingo más aburrido que cualquiera alrededor del mundo, más aburrido que ver domingo para todos en El Salvador, más pésimo que ser empujado por miles de japoneses para entrar a un tren que te llevara a casa en las siguientes cinco horas, más tonto que salir con una amiga materialista a comer solo porque tenias hambre y ella invita.

 Yo hoy  me levante tarde, no sé qué fue de mi ayer en la noche- es otra historia. Hoy salimos nada más a hacer lavandería con toda mi familia –Ya que no instalan  aun las lavadoras en la casa, nos tardamos casi  toda la tarde. Las lavanderías señores no son lo que nos muestran en las películas yankees, las lavanderías no tienen colores pasteles y muchachos gentiles que de repente echan más monedas a tu máquina de secar porque te hacían falta, no te invitan a un café mientras la ropa está lista, no te dejan su numero de teléfono entre tus calzones mientras vos vas por cambio, no hay canciones indie de fondo, no hay refrescos de coco, -No chicos tampoco hay chicas con grandes cocos quitándose la blusa para lavarla de una sola vez. Las lavadoras están llenas de pelo ajeno dentro de las maquinas, de semillas que algún niño andaba en su pantalón y quedaron ahí y se lavaron, todas las maquinas son de diferentes tamaños y hacen ruidos permanentes que te dejan clavado y te hacen envejecer. 

En estas lavanderías de alrededor de mi nueva casa, solo hay viejos asiáticos que se tardan mil años en desocupar las carretillas para transportar la ropa húmeda a las máquinas de secar; mujeres asiáticas que con sutileza y seriedad doblan prenda por prenda al salir del secado, las ves a todas alineadas como si estuvieran en algún concurso de disciplina de doblado de ropa para ganarse un bonsai; una que otra mujer latina gritándole a los hijos que no corra con las carretillas, o que no eche todas las monedas de una sola vez; mientras tanto yo y mi familia estábamos ahí echando la ropa a como cayera en bolsas plásticas, afuera hacia mucho viento que estaba muy frio como de costumbre, y yo solo pensaba en mi vida, si viviera sola en un apartamento o algo así, tendría que pagar por esos servicios de lavandería, y gastar mi tiempo eso es realmente tedioso, no es lo mismo que estar en tu casa ir a echar la ropa y regresarte al sillón a comer nutela mientras ves una película alemana, no es lo mismo que tu abuela –quien pasa pendiente de todo- te diga que tu ropa ya está lista, no es lo mismo. Aunque en momentos como estos en los que comparto mi espacio con mi querida roommate preferiría estar embarazada y haciéndome la gustosa y delicada durmiendo felizmente, y es que el volumen de la televisión es realmente alto, que cuando la canción que escucho no está en el coro, puedo escuchar las exageradas voces de la película; la película es chihuahua 2 -nunca vi la 1. Es una cosa muy de mal gusto, la típica película donde los perros hablan y los humanos son estúpidos, tal vez solo los niños de cinco años la disfrutan, comenzó con dos lindos chihuahuas que se amaban e iban a casarse, se casaron y tuvieron hijos, tiernos cachorritos que corrían y también hablaban con voces estridentes. POR FA-VOR! No sé qué es lo peor ahorita, si yo actuando como amargada traumada sin ver lo ‘bello’ que la vida nos da, o ese chiuhua hablando en ingles que tiene una especie de muletilla diciendo: ¡Mi amor! !Mi chiquita! Actores que no son nada cómicos haciendo el ridículo.

Esta es mi vida.

El amor de mis amores.

Ahora que lo pienso, no sé nada de ti, nunca me contaste alguna historia más que las que creamos y ahora claramente son historia, supongo que tú tampoco sabes nada, tal vez ni recordarías mi otro apellido, es raro, porque yo tengo un recuerdo exacto de tus dedos de los pies, hermosos, no tan bizarros como deberían ser, también recuerdo tus manos, pero no tu historia.

Recuerdo toda la niñez de Joshua con su abuela, los libros y el televisor roto; recuerdo la pre adolescencia de Camilo con sus gatos trillizos huérfanos y la novia psicópata; pero de ti no sé nada. Nada más que tenias una linda y acogedora cama a tres pasos de una ventana oculta que solo abrías por las mañanas para juntos ver pasar nuestra nube preferida, y pensé que eras el amor de mis amores, la sonrisa de mis sonrisas, ¡el vestido de mis vestidos!, pero fuimos mascotas mutuas del fugaz destino. 

Φ

Cosas Viejas